| El dolor de perder a un hijo...(Reflexión) |
¿Saben? hace a penas tres desconsolados años, una de mis hermanas perdió a su hijo Marcos, de apenas 12 años de edad, Marquitos murió en un accidente horrible, cayó de un techo de una fábrica que daba a espaldas de la casa de mi hermana Bety, mamá de Marquitos, fue un 17 de Septiembre y minutos antes del accidente mi sobrino se despidió de su madre diciéndole que la amaba y con un abrazo y un beso salió a jugar con sus amigos…Un amiguito de Marquitos, de apenas seis años le pidió que bajara a su perrito del techo de la fábrica, pues de no hacerlo, subiría él a bajarlo… Marquitos pensó que si no lo hacía, el niño podría caer del techo, pues tenían facilidad para subir y bajar de él, ya que el techo de la fábrica terminaba en todas las azoteas de las casas de esa unidad, fue entonces que Marquitos decidió bajar al perrito del niño, pero al querer tomar al perro, el mismo animalito corrió más arriba y cuando Marquitos estaba apunto de atraparlo, la lamina de dicha fábrica, estaba húmeda por las lluvias de Septiembre y una de ellas se abrió, dejando que Marquitos cayera al vacío, y perdiera la vida… Y a pesar de que ya pasaron tres años mi hermana sufre la pérdida de su hijo y se culpa ella misma por la muerte de Marquitos, ella piensa que no lo cuidó, bien que si no lo hubiera dejado salir, eso no habría pasado, yo creo que no es así, eso es mentira, ella era una madre extraordinaria, lo cuidaba y protegía, pero lo que pasó no estaba en sus manos, fue decisión de Dios el llevárselo, ahora el niño descansa en el cielo y desde ahí reza por su madre. Ahora mi reflexión es; el dolor de una madre por la pérdida de un hijo es interminable, es el dolor más cruel que puedas conocer y tal vez nunca te recuperes, pero mejor hay que pensar que si Dios te ha dado la dicha de tener un hijo dale gracias, y aprovéchalo al máximo, abrázalo y dile cuanto lo amas, dirígelo por la vida haciendo de él un hombre de bien, pero nunca lo dejes solo, escúchalo y no lo ignores porque estás ocupada en las labores del hogar o porque estás ocupada atendiendo a una amiga, hablando por teléfono, etc. Siempre un hijo es lo primero para atender, porque en un segundo, en un abrir y cerrar de ojos, el destino te lo puede arrebatar de las manos y es entonces cuando todos decimos: ¿Por qué no lo escuché? ¿Por qué no lo atendí? y créeme que el dolor y el sufrimiento que mi hermana padece, es un dolor que NUNCA sale del corazón. Espero que este ejemplo de vida y muerte, les sirva para valorar lo que tenemos a nuestro alrededor y no aprovechamos. No dejemos que sea demasiado tarde para decir “Hijo, te amo”. |