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Cuatro locos y una lampara |
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En una sala un medico observa como cuatro internados juegan a los naipes mientras otro está sentado sobre un armario. Él medico les ve y les pregunta: - Y aquel, ¿qué está haciendo? - Es un loco. ¡Cree que es una lámpara! - ¿Ah, sí?, ¡Eh!, usted, ¡baje inmediatamente de allí! - Pero, ¿qué está haciendo?, -dicen los otros enfermos-, ¡no se da cuenta que sin luz no podemos jugar! |
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Tres locos en el desierto |
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En una ocasión se encontraron tres locos en un desierto. Llevaban varios días de recorrido y no habían encontrado nada para comer y mucho menos para beber. Después de cinco días, los tres locos encontraron un coche viejo en medio del desierto, uno de los locos pregunta: -¿Para qué nos puede servir este coche? El segundo le contesta: -Yo no sé, pero tiene que servir para algo. A lo que el tercero le responde: -Yo me voy a llevar un asiento para sentarme cuando me canse. Le dice el segundo: -Yo me voy a llevar el radiador para tomar agua cuando tenga sed. El primer loco dice: -Pues, yo me voy a llevar una puerta. Y los otros locos le dicen: -¿Una puerta? ¿Y para qué? A lo que el primer loco le contesta: -¡Para bajar los cristales cuando tenga calor! |
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Recorrido por el manicomio |
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En un manicomio donde llega un doctor a visitar y en su recorrido ve a uno de los reclusos que está cantando en una plaza y los demás locos están frente a él. Al cabo de una hora el doctor vuelve a pasar y ve al loco que estaba cantando, pero ahora lo hacía despaldas al público. El doctor le pregunta a uno de los reclusos que porqué se había dado la vuelta el cantante, a lo que éste le contesta. “Ese loco se creía casete y como ha terminado la cara A ahora está en la B.” |
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En el patio de un manicomio se encontraba un grupo de internos que se reían a intervalos. El director que hacía sus rondas se acerca curioso para ver qué era lo que sucedía. Al acercarse, ve que un loco dice un número: ¡Doce!, e inmediatamente el resto del grupo se comienza a reír. Al acabar las carcajadas del grupo, otro de los del grupo dice otro número: ¡Treinta y dos!, obteniendo, nuevamente, el mismo resultado del grupo ahí congregado, que se suelta a carcajadas. El director les pregunta: ¿Qué es lo que está sucediendo? A lo que uno de sus pacientes le contesta: Estamos contando chistes. Aún más curioso, el director comenta: ¡Pero si sólo están diciendo números! A lo que el mismo paciente le explica: Lo que pasa es que nos sabemos tantos chistes, que los hemos enumerado para ahorrarnos el tiempo de contarlos. Ponderando esta explicación, el director decide probar su suerte y dice: A ver, dieciocho. A lo que no recibe respuesta alguna del grupo, sino un silencio absoluto. Anonadado vuelve a intentar. Veintidós. Obteniendo la misma silenciosa reacción. Desesperado comienza a decir números uno tras otro sin lograr sacarle a ninguno de sus internos la menor sonrisa, hasta que por fin les pregunta: ¿Pero qué pasa? ¡Les he contado varios chistes y nadie se ríe! A lo que uno de los locos le contesta: ¡Lo que pasa es que usted no tiene gracia para contarlos! |
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¿Con o sin vista al bosque? |
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Durante una visita a un Instituto Psiquiátrico, una de las visitas le preguntó al Director qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser Internado. "Bueno," dijo el Director, hacemos la prueba siguiente: - "llenamos una bañadera, luego al paciente le ofrecemos una cucharita, una taza y un balde y le pedimos que vacíe la bañadera." - Ah, entiendo- dijo la visita. - Una persona normal usaría el balde porque es más grande que la cucharita y la taza. - No- dijo el Director. -Una persona normal sacaría el tapón. - Usted que prefiere: ¿una habitación con o sin vista al bosque?- |
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En el manicomio estaban 2 locos planeando su fuga; ya al anochecer uno le habla al otro y le dice que ya está todo listo y que tiene el móvil para escapar más rápido. El ot | |
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