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Calle Dr. Coss 655 Sur 2o. Piso Barrio Antiguo
Monterrey Nuevo León Mexico CP. 64000
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Ocio
Cuatro locos y una lampara

En una sala un medico observa como cuatro internados juegan a los naipes mientras otro está sentado sobre un armario. Él medico les ve y les pregunta:
- Y aquel, ¿qué está haciendo?
- Es un loco. ¡Cree que es una lámpara!
- ¿Ah, sí?, ¡Eh!, usted, ¡baje inmediatamente de allí!
- Pero, ¿qué está haciendo?, -dicen los otros enfermos-, ¡no se da cuenta que sin luz no podemos jugar!

 

 
Tres locos en el desierto

En una ocasión se encontraron tres locos en un desierto. Llevaban varios días de recorrido y no habían encontrado nada para comer y mucho menos para beber. Después de cinco días, los tres locos encontraron un coche viejo en medio del desierto, uno de los locos pregunta:
-¿Para qué nos puede servir este coche?
El segundo le contesta:
-Yo no sé, pero tiene que servir para algo.
A lo que el tercero le responde:
-Yo me voy a llevar un asiento para sentarme cuando me canse.
Le dice el segundo:
-Yo me voy a llevar el radiador para tomar agua cuando tenga sed.
El primer loco dice:
-Pues, yo me voy a llevar una puerta.
Y los otros locos le dicen:
-¿Una puerta? ¿Y para qué?
A lo que el primer loco le contesta:
-¡Para bajar los cristales cuando tenga calor!

 
Recorrido por el manicomio

En un manicomio donde llega un doctor a visitar y en su recorrido ve a uno de los reclusos que está cantando en una plaza y los demás locos están frente a él.
Al cabo de una hora el doctor vuelve a pasar y ve al loco que estaba cantando, pero ahora lo hacía despaldas al público. El doctor le pregunta a uno de los reclusos que porqué se había dado la vuelta el cantante, a lo que éste le contesta.
“Ese loco se creía casete y como ha terminado la cara A ahora está en la B.”

 
Locos contando chistes

En el patio de un manicomio se encontraba un grupo de internos que se reían a intervalos. El director que hacía sus rondas se acerca curioso para ver qué era lo que sucedía. Al acercarse, ve que un loco dice un número: ¡Doce!, e inmediatamente el resto del grupo se comienza a reír. Al acabar las carcajadas del grupo, otro de los del grupo dice otro número: ¡Treinta y dos!, obteniendo, nuevamente, el mismo resultado del grupo ahí
congregado, que se suelta a carcajadas. El director les pregunta:
¿Qué es lo que está sucediendo?
A lo que uno de sus pacientes le contesta:
Estamos contando chistes.
Aún más curioso, el director comenta:
¡Pero si sólo están diciendo números!
A lo que el mismo paciente le explica:
Lo que pasa es que nos sabemos tantos chistes, que los hemos enumerado para ahorrarnos el tiempo de contarlos.
Ponderando esta explicación, el director decide probar su suerte y dice:
A ver, dieciocho.
A lo que no recibe respuesta alguna del grupo, sino un silencio absoluto.
Anonadado vuelve a intentar.
Veintidós.
Obteniendo la misma silenciosa reacción. Desesperado comienza a decir números uno tras otro sin lograr sacarle a ninguno de sus internos la menor sonrisa, hasta que por fin les pregunta:
¿Pero qué pasa? ¡Les he contado varios chistes y nadie se ríe!
A lo que uno de los locos le contesta:
¡Lo que pasa es que usted no tiene gracia para contarlos!

 
¿Con o sin vista al bosque?

Durante una visita a un Instituto Psiquiátrico, una de las visitas le preguntó al Director qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser Internado.
"Bueno," dijo el Director, hacemos la prueba siguiente:
- "llenamos una bañadera, luego al paciente le ofrecemos una cucharita, una taza y un balde y le pedimos que vacíe la bañadera."
- Ah, entiendo- dijo la visita. - Una persona normal usaría el balde porque es más grande que la cucharita y la taza.
- No- dijo el Director. -Una persona normal sacaría el tapón.
- Usted que prefiere: ¿una habitación con o sin vista al bosque?-

 
Dos locos a la fuga II

En el manicomio estaban 2 locos planeando su fuga; ya al anochecer uno le habla al otro y le dice que ya está todo listo y que tiene el móvil para escapar más rápido. El ot